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sábado, 6 de febrero de 2021

Instrucciones para cambiar el mundo


En el mito de Adán y Eva Dios castiga a los humanos a “tener que trabajar para vivir”. ¿Os suena a algo? En el mundo al que venimos no se regala nada. Hemos de trabajar duro para obtener de él todo lo que necesitamos y queremos. ¿Y qué consiste, por cierto, esa actividad a la que denominamos "trabajar"? Muy en general, trabajar supone operar algún cambio en el mundo, realizar algún tipo de transformación en él y de la que obtengamos algún beneficio.

De hecho, todos los seres vivos transforman constantemente el medio ambiente que les rodea para beneficiarse de él. Y los seres humanos más. Los humanos tenemos un afán de transformarlo todo parejo al afán de perfección que nos define. Queremos cambiar el mundo porque lo que hay en él nunca acaba de casar con nuestros ideales (porque “lo que es” nunca nos parece como “debiera ser”). 

A veces, el mundo que queremos transformar es el medio ambiente, la naturaleza. La transformación del medio es una actividad que siempre ha caracterizado al ser humano, desde la prehistoria hasta el día de hoy en que, justamente, nos empiezan a preocupar los efectos descontrolados de esa actividad. Somos un "animal técnico" por excelencia. Casi nada queda a nuestro alrededor que no sea fruto de este afán por adaptar la naturaleza a nuestros intereses. Ni siquiera nuestros cuerpos y mentes quedan fuera del poder de la técnica y la tecnología (la cirugía estética, el diseño genético, la educación y el "entrenamiento" mental...)...

Otras veces lo que queremos cambiar es la sociedad en la que vivimos, para que sea más justa o más acorde con nuestros deseos. Este afán es comprensible, pues las sociedades humanas, en tanto obra nuestra que son, parecen más maleables y perfectibles que la propia naturaleza (y por el mismo motivo nos resultan más inaceptables las imperfecciones que muestran). 

Por último, hay veces en que lo que queremos cambiar es nuestra propia forma de ser, para así sentirnos mejor, ser más felices o vivir con mayor dignidad. 

En cualquier caso, para cambiar cualquiera de estas cosas (la naturaleza, la sociedad, o a nosotros mismos) es imprescindible el conocimiento. Tanto en un sentido teórico (hace falta conocer qué es y cómo “funciona” lo que queremos cambiar), como moral o político (hay que saber qué queremos lograr con el cambio, tener un “modelo ideal” que nos oriente), y también práctico (hay que saber cómo llevar “técnicamente” a cabo dichos cambios). 

Algunos dicen que lo importante es “actuar” y no pensar ni teorizar. Pero este pensamiento no puede ir más desencaminado. La acción solo puede seguir al pensamiento; lo contrario no solo es irresponsable, sino imposible (el que decide anteponer la acción a la reflexión está poniendo en práctica el resultado de una reflexión). 





1. Saber también sirve para transformar el mundo. ¿Para qué queremos o necesitamos transformar el mundo?
2. ¿Qué relación tiene "transformar el mundo" con "trabajar"? ¿Que es "trabajar"?
3. Todos los seres vivos transforman el medio ambiente para adaptarse a él, pero algunos animales se ayudan, además, con herramientas y otras técnicas. Busca ejemplos de habilidades técnicas que podamos encontrar en los animales, y otras que solo estén al alcance de los seres humanos.
4. Desde hace unos siglos los seres humanos han desarrollado algo que va más allá de la técnica: la "tecnología". ¿Qué es la "tecnología"? Busca ejemplos de transformaciones del mundo que te parezcan efecto de la tecnología. ¿Qué diferencia crees que hay entre técnica y tecnología?
5. Busca algún objeto en tu entorno que no sea producto de la técnica o la tecnología. 
6. ¿En qué sentido pueden ser las personas, también, un producto técnico o tecnológico?
7. En la actualidad se plantea el problema de los efectos perjudiciales de la tecnología. Busca al menos tres ejemplos que ilustren este tipo de problemas.
8. ¿Qué es la ecología? Cita algún problema "ecológico" que conozcas.
9. ¿Por qué crees que los seres humanos estamos tan empeñados, a veces, en transformar la realidad social? 
10. ¿Crees que es posible cambiarse a uno mismo? Di algo que te gustaría cambiar de ti. ¿Podrías hacerlo?
11. ¿Es precede a qué, la teoría a la práctica o la práctica a la teoría? ¿Por qué? 
12. ¿Qué cosas debemos saber para ponernos a transformar la naturaleza? ¿Y para transformar la sociedad? ¿Y para transformarnos a nosotros mismos?




lunes, 30 de noviembre de 2020

¿Hay una ciencia de lo bueno, lo justo y lo bello?


¿Hay algún experimento o prueba lógica que permita decidir si el aborto o la pena de muerte son o no aceptables? ¿Podríamos demostrar científicamente que la democracia es mejor que la tiranía? ¿Podría un sabio experto dictaminar que Goya es mejor artista que Picasso?... La mayoría de la gente responde a estas preguntas con un rotundo "no". Suele pensarse que en cuestiones morales, políticas o estéticas cada cual tiene su opinión, y todas son igualmente respetables. Se cree que no hay nadie que sepa más que los demás (en política, por ejemplo, cada voto individual vale lo mismo). En este sentido, algunos se quejan de que en el Instituto se den clases de ética, y que en ellas se razone acerca de lo bueno y lo malo ¡Esto no es un asunto público y racional -se dice- sino privado, subjetivo, relativo a las creencias de cada individuo y su familia! ¿Quién es nadie para decirnos lo que es bueno, justo o bello?...

Ahora bien. Si lo bueno o justo es según cada uno. ¿Podríamos objetar moralmente algo al que asesina o discrimina a las mujeres? (Para el que lo hace es algo bueno). ¿Podríamos tildar de injusto a un tirano? (Para el tirano su forma de gobernar es justa). Si lo bello es según el gusto de cada uno: ¿Podríamos decirle algo al director de un museo si sustituye los cuadros de Goya por los dibujos de su hijo pequeño? (A él le pueden parecer más bonitos los de su hijo). La respuesta parece ser: no. De hecho, si en la cuestión de lo bueno, lo justo o lo bello no hubiera criterios comunes y toda opinión fuera válida, ni siquiera discutiríamos (como hacemos continuamente) sobre estas cosas. ¿Para qué? Nadie estaría equivocado, pues no habría un referente objetivo con que comparar cada opinión, así que todo sería malo y bueno (o qué mas da) a la vez. De entrada, si las palabras "bueno" y "malo" significan algo diferente para cada persona, ¿cómo podríamos entendernos? ¿Incluso qué sentido tendría la frase "lo bueno es diferente para cada persona", por la que asumimos que lo bueno es algo que todos entendemos -- es lo mismo para todos -- como diferente para cada uno? ¿No parece absurdo o contradictorio? 


¿Qué pensáis de todo esto? ¿Los asuntos morales, políticos y estéticos son irracionales y, por tanto, no cabe ningún saber racional sobre ellos (se los dejamos así a la religión o a las opiniones y emociones de cada cual)? ¿O por el contrario cabe una ciencia sobre tales asuntos, de forma que se pueda demostrar racionalmente lo que es bueno, justo y bello? Esto último es lo que pretende a veces la filosofía como saber "axiológico", es decir, cuando se vuelve "ética", "filosofía política", "estética filosófica"... ¿Tiene sentido esta pretensión de la filosofía?

Sobre el problema del relativismo moral y cultural puedes escuchar nuestros programas de radio pulsando aquí y también pulsando aquí.


domingo, 30 de septiembre de 2018

Evaluación y teorías de la justicia

Siempre los mismos problemas al volver al cole. ¡Establecer criterios de evaluación! ¿Cómo? ¿Cuáles? ¿Con qué criterio de criterios?... Preguntaré a mis alumnos. Pero claro, ya me imagino la discusión: ¿cuáles son los criterios “justos”? (Hasta los que quieren sobresaliente para todos quieren, también, que eso sea lo justo). Os pregunto a vosotros. Para animar, os presento algunas alternativas, inspiradas en distintas teorías de la justicia.


1. No hay  que evaluar ni juzgar nada. O, en todo caso, lo que uno quiera, cómo y cuándo quiera. (Anarquismo).

2. Hay que evaluar lo que demanda el mercado (idiomas, tecnologías...), que será lo que se imparta en los centros (si quieres estudiar otra cosa tendrás que pagarlo). Se pondrán las notas según la competencia o mérito de cada alumno: al que más sepa o pueda se le puntuará más (Liberalismo).

3. Igual que (2), pero sumando que el alumno se ajuste a cierto modelo de virtud (que sea modesto, discreto, respetuoso con los mayores, trabajador, decente, etc. ) (Liberal-conservadurismo).

4. Más o menos igual que (2), pero dando ventajas a los que no han tenido la suerte de nacer listos, ni en buenas familias, ni en circunstancias favorables (por eso fracasan, se desmotivan, trabajan poco, etc.). (Liberalismo moderado; socialdemocracia). 


5. Hay que evaluar que el alumno sea un buen creyente y se ajuste a un modelo de virtud totalmente cerrado e indiscutible (sagrado). (Ummas o comunidades religiosas)

6. Hay que evaluar un modelo de virtud (solidaridad, compromiso social, etc.) y no lo que demande el mercado, sino aquellas competencias que sean necesarias para construir una sociedad igualitaria en la que ningún individuo sea un medio para los fines de otros. Los individuos ajustarán sus preferencias a las necesidades sociales (estudiarán lo que la sociedad necesite, no lo que quieran). Serán evaluados por su esfuerzo, su competencia, y su compromiso social, dando ventaja y ayudando a los que no hayan tenido circunstancias favorables. (Socialismo, comunismo)

7. La evaluación es fundamentalmente tarea de cada alumno que, de vez en cuando, se hace preguntas como estas: ¿qué quiero ser y hacer? ¿He logrado realizar lo que yo quiero ser (en la medida en que he podido), gracias a esta asignatura? ¿Merece la pena seguir por aquí?...  (¿?)


Quino
Para que os orientéis, diremos que los principales partidos políticos de nuestro país estarían en estas posiciones: PP (2 y 3), PSOE (4), IU y Podemos (6)... Por cierto, algo mucho más importante: ¿cuál sería vuestra opción? (No tiene por qué estar entre las que os propongo).


sábado, 25 de noviembre de 2017

Machismos y micromachismos


Como os comenté en clase os dejo varios enlaces para debatir sobre el asunto del machismo. Aquí tenéis el magnífico vídeo que han grabado algunos compañeros vuestros sobre la violencia de género. Y aquí, otro vídeo impresionante sobre el mismo tema. Y si quereis saber la historia de Pepe y Pepa también podéis pulsar aquí.  Para acabar, algunas reflexiones sobre "micromachismos": piropos, amores macarras, letras de canciones de reggaeton...

domingo, 7 de mayo de 2017

Filosofía del sábado noche.


Tres cosas hacen falta para cambiar el mundo: una idea certera de qué es la justicia (o, al menos, de lo que no lo es), un grado suficiente de organización y disciplina, y jóvenes, muchos jóvenes. Esto último lo tengo muy claro. Me lo ha enseñado mi trato con los alumnos durante años. Y me lo confirma la experiencia – cada vez más frecuente – de encontrármelos entregados a la filosofía o la política en su tiempo libre. El domingo pasado – por ejemplo – sorprendí a algunos en un local de Mérida hablando de cosas como la esencia y la existencia. Y el viernes, en Badajoz, cerca de doscientos chicos convocados por la Coordinadora de Estudiantes nos invitaron a la compañera Julia Ripodas y a mi a discutir con ellos sobre el feminismo, el poder y la justicia...




martes, 6 de diciembre de 2016

¿Hay una ciencia de lo bueno, lo justo y lo bello?


¿Hay algún experimento o prueba lógica que permita decidir si el aborto o la pena de muerte son o no aceptables? ¿Podríamos demostrar científicamente que la democracia es mejor que la tiranía? ¿Podría un sabio experto dictaminar que Goya es mejor artista que Picasso?... La mayoría de la gente responde a estas preguntas con un rotundo "no". En cuestiones morales, políticas o estéticas cada cual tiene su opinión, y todas son igualmente respetables. No hay nadie que sepa más que los demás (en política, por ejemplo, cada voto individual vale lo mismo). En este sentido, algunos se quejan de que en el Instituto se den clases de ética, y que en ellas se razone acerca de lo bueno y lo malo ¡Esto no es un asunto público y racional -se dice- sino privado, subjetivo, relativo a las creencias de cada individuo y su familia! ¿Quién es nadie para decirnos lo que es bueno, justo o bello?...

Ahora bien. Si lo bueno o justo es según cada uno. ¿Podríamos objetar moralmente algo al que asesina o discrimina a las mujeres? (Para el que lo hace es algo bueno). ¿Podríamos tildar de injusto a un tirano? (Para el tirano su forma de gobernar es justa). Si lo bello es según el gusto de cada uno: ¿Podríamos decirle algo al director de un museo si sustituye los cuadros de Goya por los dibujos de su hijo pequeño? (A él le pueden parecer más bonitos los de su hijo). La respuesta parece ser: no. De hecho, ni siquiera podríamos discutir acerca de lo que es bueno, justo, etc. Pues si esas palabras significan algo diferente para cada persona, ¿cómo podríamos entendernos? Además, si todas las opiniones sobre lo bueno fueran igualmente respetables, ¿para qué discutir? Todo sería bueno para unas personas y malo para otras, luego todo sería bueno y malo a la vez. Contradictorio, pero cierto, ¿no?


¿Qué pensáis de todo esto? ¿Los asuntos morales, políticos y estéticos son irracionales y, por tanto, no cabe ningún saber racional sobre ellos (se los dejamos así a la religión o a las opiniones y emociones de cada cual)? ¿O por el contrario cabe una ciencia sobre tales asuntos, de forma que se pueda demostrar racionalmente lo que es bueno, justo y bello? Esto último es lo que pretende a veces la filosofía como saber "axiológico", es decir, cuando se vuelve "ética", "filosofía política", "estética filosófica"... ¿Tiene sentido esta pretensión de la filosofía?