martes, 4 de abril de 2017

Saberes teóricos, axiológicos y técnicos.

Según aquello de que se ocupan, encontramos tres grandes grupos de saberes.



En primer lugar, los saberes que describen lo que son las cosas (y sus causas, su finalidad, las relaciones entre ellas, etc.). Son los llamados saberes teóricos. Su objeto es la realidad en cuanto a lo que es y puede ser. Los mitos, las ciencias, las matemáticas, la historia, etc., son fundamentalmente saberes teóricos. Pueden ser racionales o no racionales. También suelen clasificarse según se ocupen de la naturaleza (saberes naturales) o de la cultura y el ser humano (saberes humanísticos y sociales)... 




En segundo lugar, los saberes que describen las cosas que son valiosas (lo bueno, lo justo, lo bello) y prescriben (mediante normas) las cosas que deben ser. Podemos llamarlos saberes axiológicos. Su objeto es la realidad en cuanto a lo valioso y lo que debe ser. Intentan ofrecernos fines, modelos o ideales de bondad, justicia o belleza y, en orden a estos ideales, establecen normas y criterios de decisión que dirijan nuestra conducta. Los saberes axiológicos son los saberes morales o éticos, la política y la estética. Pueden ser, también, racionales o no racionales. 


Y en tercer lugar, los saberes que tratan de procedimientos para transformar la realidad (y que esta sea cómo queremos o pensamos que debe ser). Podemos llamarles saberes técnicos. Su objetivo es describir y dominar ciertos procedimientos, prácticas o técnicas que sirven para hacer efectivas las posibilidades elegidas. Los saberes técnicos están subordinados a los saberes teóricos (que les informan de cómo es el mundo y que posibilidades de transformación ofrece) y a los saberes axiológicos (que les indican qué posibilidades son las que deben ser realizadas). Por ejemplo: la medicina es un saber técnico que depende de un saber teórico (la biología) y otro axiológico (la moral, privada o pública, que presenta la salud como un valor)... 

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