jueves, 27 de abril de 2017

Educación y drogas.

Demonizar las drogas no sirve de nada. Los chicos saben, por experiencia (propia o ajena), o por simple lógica, que si la droga mueve tantas cosas (dinero, voluntades, artistas de moda), preocupa y escandaliza tanto y está tan prohibida, no puede ser que sea tan mala (si fuera tan mala nadie la querría y no habría que prohibirla con tanto ahínco). La primera regla de oro para educar a un adolescente es no tratarle como a un idiota. Las drogas, cabe llamar “recreativas”, tienen – como todas – contraindicaciones y peligrosos efectos secundarios (incluyendo los legales), pero también tienen efectos deseables para la gente que las consume. Con mil y un matices (hay gente que sabe de esto muchísimo), parece claro que todas ellas procuran estados psicológicos que podrían ser calificados, en sí mismos, de positivos (relajación, euforia, alegría, desinhibición y, a veces, una especie de abandono o de “liberadora” pérdida de conciencia). Así pues, si queremos que los jóvenes no incurran en “malos” hábitos tenemos que empezar por explicarles por qué son tan malas cosas que les parecen tan buenas a tanta gente... De todo esto trata nuestra última colaboración eldiario.es Extremadura. Para leer el artículo completo pulsar aquí.  

domingo, 23 de abril de 2017

¿Son lógicas las matemáticas?


Suele decirse que la filosofía es un modo de conocimiento puramente racional o lógico. Las cosas de las que habla el filósofo son tan abstractas que no cabe verlas o comprobarlas con experimentos científicos. Esto distingue a la filosofía de las ciencias empíricas (aquellas que hacen experimentos para probar sus teorías). ¿Pero qué distingue a la filosofía de otras ciencias, como las matemáticas, que también parecen ser puramente lógicas?...

... Las diferencias son muchas. Por ejemplo: la matemática solo trata de aspectos de la realidad que se puede contar y medir, y la filosofía de aspectos que, en ocasiones, carecen de extensión (no se pueden medir) e incluso de partes sucesivas (no se pueden contar)... Pero hay otra diferencia quizás más fundamental: la filosofía no acepta ninguna idea que carezca de lógica, pero las ideas fundamentales de las matemáticas parecen, en cambio, imposibles de demostrar con la lógica.

Pensemos en la idea de número (la idea fundamental de la aritmética). ¿Puede haber más de un número, por ejemplo, dos? El dos son dos unidades (dos “unos”), pero estas unidades son idénticas (1=1), luego no pueden ser dos, para que fueran dos tendrían que ser diferentes una de otra (o, más bien, una de una). De otro lado entre el uno y el dos hay un número ilimitado de números, pero ¿cómo puede estar lo ilimitado limitado entre el uno y el dos? 

Con la otra idea básica de las matemáticas, la idea de espacio (fundamental en la geometría), ocurre exactamente lo mismo. Imaginemos un espacio pequeñito, tal como el segmento AB; esta línea es una sucesión de muchos puntos todos idénticos; pero ¿si son idénticos como pueden ser muchos? (sólo cabría distinguirlos por el espacio que ocupan, pero justamente el espacio es lo que se trata de definir). De otro lado, entre un punto y otro de esa línea ha de haber siempre otro punto, con lo cual la línea AB sería a la vez finita e infinita. Finalmente, si los puntos matemáticos son inextensos (no tienen cuerpo), su dimensión espacial es cero; pero ¿cómo puede tener longitud una línea compuesta de puntos cada uno de ellos de cero longitud?...



¿Son pues, lógicas, las ideas fundamentales de las matemáticas? ¿Es la matemática un saber tan lógico como parecía? ¿Qué os parece (lógicamente hablando)?

martes, 4 de abril de 2017

Saberes teóricos, axiológicos y técnicos.

Según aquello de que se ocupan, encontramos tres grandes grupos de saberes.



En primer lugar, los saberes que describen lo que son las cosas (y sus causas, su finalidad, las relaciones entre ellas, etc.). Son los llamados saberes teóricos. Su objeto es la realidad en cuanto a lo que es y puede ser. Los mitos, las ciencias, las matemáticas, la historia, etc., son fundamentalmente saberes teóricos. Pueden ser racionales o no racionales. También suelen clasificarse según se ocupen de la naturaleza (saberes naturales) o de la cultura y el ser humano (saberes humanísticos y sociales)... 




En segundo lugar, los saberes que describen las cosas que son valiosas (lo bueno, lo justo, lo bello) y prescriben (mediante normas) las cosas que deben ser. Podemos llamarlos saberes axiológicos. Su objeto es la realidad en cuanto a lo valioso y lo que debe ser. Intentan ofrecernos fines, modelos o ideales de bondad, justicia o belleza y, en orden a estos ideales, establecen normas y criterios de decisión que dirijan nuestra conducta. Los saberes axiológicos son los saberes morales o éticos, la política y la estética. Pueden ser, también, racionales o no racionales. 


Y en tercer lugar, los saberes que tratan de procedimientos para transformar la realidad (y que esta sea cómo queremos o pensamos que debe ser). Podemos llamarles saberes técnicos. Su objetivo es describir y dominar ciertos procedimientos, prácticas o técnicas que sirven para hacer efectivas las posibilidades elegidas. Los saberes técnicos están subordinados a los saberes teóricos (que les informan de cómo es el mundo y que posibilidades de transformación ofrece) y a los saberes axiológicos (que les indican qué posibilidades son las que deben ser realizadas). Por ejemplo: la medicina es un saber técnico que depende de un saber teórico (la biología) y otro axiológico (la moral, privada o pública, que presenta la salud como un valor)...